
viernes, 11 de marzo de 2011
Barbarie "democrática" de los rojos en España

Sacrificios humanos aztecas
Los aztecas vivían regidos continuamente por un Calendario religioso de 18 meses, compuesto cada uno de 20 días, y muchas de las celebraciones litúrgicas incluían sacrificios humanos. Otros acontecimientos, como la inauguración de templos, también exigían ser santificados con sangre humana. Por ejemplo, en tiempos de Axayáctl (1469-1482), cuando se inauguró el Calendario Azteca, esa enorme y preciosa piedra de 25 toneladas que es hoy admiración de los turistas, se sacrificaron 700 víctimas (Alvear 92). Y poco después Ahítzotl, para inaugurar su reinado, en 1487, consagró el gran teocali de Tenochtitlán. En catorce templos y durante cuatro días, ante los señores de Tezcoco y Tlacopan, que habían sido invitados a la solemne ceremonia, se sacrificaron innumerables prisioneros, hombres, mujeres y niños, quizá 20.000, según el Códice Telleriano, aunque debieron ser muchos más, según otros autores, y como se afirma en la crónica del noble mestizo Alva Ixtlilxochitl:
Grandeza y miseria de los aztecas
Autor: José María Iraburu
miércoles, 2 de marzo de 2011
El hispanicida Luis Castañeda Lossio de Vargas Llosa
Carta abierta titulada Hispanicidas y realizada por Mario Vargas Llosa
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El alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, ha hecho retirar entre gallos y medianoche la estatua ecuestre de Pizarro que durante muchos años cabalgó simbólicamente en una esquina de la Plaza de Armas, frente a Palacio de Gobierno, en un pequeño recuadro de cemento. Leo en un cable de agencia que, a juicio del burgomaestre, esta estatua era "lesiva a la peruanidad". El arquitecto Santiago Agurto, que llevaba ya años haciendo campaña para que se perpetrara este hispanicidio, se apresuró a cantar victoria: "Ese hombre a caballo con la espada desenvainada y el gesto violento dispuesto a matar, agrede a las personas. Como peruano, siento que es ofensivo por el aspecto que de Pizarro se elige perpetuar: el de Conquistador". Aquella placita, ya desbautizada, no se llamará más Pizarro sino Perú -naturalmente- y en lugar de la estatua del fundador de Lima lucirá en el futuro una gigantesca bandera del Tahuantinsuyo. Como esta bandera nunca existió cabe suponer que la está manufacturando a toda prisa algún artista autóctono y que la engalanará con muchos colorines para que resulte más folclórica.
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La demagogia, cuando alcanza ciertos extremos, se vuelve poesía, humor negro, disparate patafísico, y, en vez de enojar, resulta divertida. Se habrá advertido que los dos protagonistas de esta historia ostentan apellidos españoles a más no poder (Lossio debe ser italiano) y que, por lo tanto, sin los huesos que acaban de pisotear, sus ancestros jamás hubieran llegado a ese país cuya estirpe tahuantisuyana (es decir, inca) reivindican como la única válida de la "peruanidad". Por lo demás, el indigenismo truculento que aletea detrás de lo que han hecho no es indio en absoluto, sino otra consecuencia directa de la llegada de los europeos a América, una ideología ya por fortuna trasnochada que hunde sus raíces en el romanticismo nacionalista y étnico del siglo XIX, y que en el Perú hicieron suya intelectuales impregnados de cultura europea (que habían leído no en quechua sino en español, italiano, francés e inglés). El de mejores lecturas entre esos indigenistas, el historiador Luis E. Valcárcel, un caballero de abolengo españolísimo, llegó a sostener que las iglesias y conventos coloniales debían ser destruidos pues representaban "el anti-Perú" (después, moderó sus furores antieuropeos y borró esta frase del libro en que la estampó). En lo que parece ser una constante, quienes de rato en rato han enarbolado en la historia del Perú este peruanismo hemipléjico, que pretende abolir la vertiente española y occidental de un país que José María Arguedas -alguien que sí podía hablar del Perú indio con conocimiento de causa- definió con mucho acierto como el de "Todas las Sangres", y fundar la nacionalidad peruana exclusivamente en el legado prehispánico, no han sido peruanos indios sino distraídos peruanos mestizos o peruanos de origen europeo que, al postular semejante idea tuerta y manca del Perú, perpetraban sin advertirlo una auto-inmolación pues se excluían y borraban ellos mismos de la realidad peruana.
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En este caso la mezquindad no atañe sólo a la abolición de la vertiente española de la peruanidad. El alcalde de Lima parece ignorar que el Tahuantinsuyo representa apenas unos cien años de nuestro pasado, el tiempo de un suspiro en el curso de una historia que tiene más de diez mil años de antigüedad. La bandera que se va a inventar para que flamee en la Plaza Perú representará apenas a un segmento minúsculo del vasto abanico de culturas, civilizaciones y señoríos prehispánicos -entre ellos los mochicas, los chimús, los aymaras, los nazcas, los chancas, los puquinas y muchos más- que fueron sucediéndose en el tiempo, o mezclándose hasta que, con la llegada de los europeos, surgió, de ese encuentro violento y cargado de injusticias -como han surgido todas las naciones- la amalgama de razas, lenguas, tradiciones, creencias y costumbres que llamamos Perú. Ser tantas cosas a la vez puede serlo todo -una sociedad que entronca directa o indirectamente con el crucigrama de culturas diseminadas por el mundo, un verdadero microcosmos de la humanidad- o puede no ser nada, una mera ficción de provincianos confusos, si en ese entramado multirracial y multicultural que es nuestro país se pretende establecer una identidad excluyente, que afirmando como esencia de la peruanidad una sola de sus fuentes, repudie todas las demás. Parece asombroso tener que recordar a estas alturas de la evolución del mundo que el Tahuantinsuyo desapareció pronto hará quinientos años y que lo que queda de él está indisolublemente fundido y confundido con otros muchos ingredientes dentro de la historia y la realidad contemporánea del Perú. Lástima que los señores Castañeda Lossio y Agurto Calvo no tengan del Perú la noción generosa y ancha que tenían los Incas del Tahuantinsuyo. Ellos no eran nacionalistas y en vez de rechazar lo que no era incaico, lo incorporaban a su mundo multicultural: los dioses de los pueblos conquistados eran asimilados al Panteón cusqueño y desde entonces, al igual que los nuevos vasallos, formaban parte integrante del imperio incaico.
Pizarro y lo que llegó con él a nuestras costas -la lengua de Cervantes, la cultura occidental, Grecia y Roma, el cristianismo, el Renacimiento, la Ilustración, los Derechos del Hombre, la futura cultura democrática y liberal, etcétera- es un componente tan esencial e insustituible de la peruanidad como el Imperio de los Incas y no entenderlo así, si no es ignorancia crasa, es un sectarismo ideológico nacionalista tan crudo y fanático como el que proclamaba no hace mucho que ser alemán era ser ario puro o el que proclama en nuestros días que no ser musulmán es no ser árabe o que quien no es cristiano no es o no merece ser europeo. Si hay algo de veras lesivo a la peruanidad es este nacionalismo racista y cerril que asoma su fea cabeza detrás de la defenestración de la estatua de Francisco Pizarro, un personaje que, les guste o no les guste a los señores Castañeda Lossio y Agurto Calvo, es quien sentó las bases de lo que es el Perú y fundó no sólo Lima sino lo que ahora llamamos peruanidad.
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No era un personaje simpático, sin duda, como no lo son los conquistadores por definición, y desde luego que su vida violenta y sus acciones beligerantes y a veces feroces, y las malas artes de que a menudo se valió para derrotar a los Incas deben ser recordadas, y criticadas por los historiadores, sin olvidar, eso sí, que buena parte de esa violencia que lo acompañó toda su vida y que sus acciones derramaron a su alrededor venía de los tiempos sanguinarios en que vivía y que idéntica violencia y ferocidad hicieron posible la construcción del Tahuantinsuyo en tan breve tiempo, una historia que, como todas las historias de los Imperios –el inca y el español entre ellos-, estuvo plagada de sangre, de injusticia, de traiciones y del sacrificio de incontables generaciones de inocentes. Está muy bien criticar a Pizarro y defender la libertad y la justicia y los derechos humanos no sólo en el presente, también en el pasado, aun para aquellos tiempos en que esas nociones no existían con su contenido y resonancias actuales. Pero a condición de no cegarse y asumir la realidad entera, no descomponiéndola y mutilándola artificialmente para bañarse de buena conciencia. Criticar a Pizarro y a los conquistadores, tratándose de peruanos, sólo es admisible como una autocrítica, y que debería ser muy severa y alargarse siempre hasta la actualidad pues muchos de los horrores de la Conquista y de la incorporación del Perú a la cultura occidental se siguen perpetuando hasta hoy y los perpetradores tienen no sólo apellidos españoles o europeos, sino también africanos, asiáticos, y a veces indios. No son los conquistadores de hace quinientos años los responsables de que en el Perú de nuestros días haya tanta miseria, tan espantosas desigualdades, tanta discriminación, ignorancia y explotación, sino peruanos vivitos y coleando de todas las razas y colores.
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Escribo esta nota en Colombia, un país que, a diferencia del Perú, donde todavía se dan brotes de indigenismo tan obtuso como el que comento, ha asumido todo su pasado sin complejos de inferioridad, sin el menor resentimiento, y que por lo mismo está muy orgulloso de hablar en español -los bogotanos lo hablan muy bien, sea dicho de paso, y algunos colombianos lo escriben como los dioses- y de ser, gracias a su historia, un país moderno y occidental. El conquistador Jiménez de Quesada da su nombre a una de las más elegantes avenidas de la capital y en ella hay un monumento a su memoria no lejos del bonito edificio que es sede de la Academia de la Lengua y del Instituto Caro y Cuervo, un centro de estudios que es motivo de orgullo para todos quienes hablamos y escribimos en español. El alcalde de Bogotá, Antanas Mockus, cuyo origen lituano nadie considera "lesivo a la colombianidad" (¿se dirá así?), en vez de descuajar estatuas de conquistadores e inventarse banderas chibchas, está modernizando y embelleciendo la ciudad de Bogotá -sigue en esto la política de su antecesor, el alcalde Enrique Peñalosa-, perfeccionando su sistema de transportes (ya excelente) y estimulando su vida cultural y artística de una manera ejemplar. Por ejemplo, incrementando la red de bibliotecas -BiblioRed- que el ex alcalde Peñalosa sembró en los barrios más deprimidos de la ciudad. Dediqué toda una mañana a recorrer tres de ellas, la de El Tintal, la de el Tunal y especialmente la envidiable Biblioteca Pública Virgilio Barco. Magníficamente diseñadas, funcionales, enriquecidas de videotecas, salas de exposiciones y auditorios donde hay todo el tiempo conferencias, conciertos, espectáculos teatrales, rodeadas de parques, estas bibliotecas se han convertido en algo mucho más importante que centros de lectura: en verdaderos ejes de la vida comunitaria de esos barrios humildes bogotanos, donde acuden las familias en todos sus tiempos libres porque en esos locales y en su entorno viejos, niños y jóvenes se entretienen, se informan, aprenden, sueñan, mejoran y se sienten partícipes de una empresa común. No le haría mal al hispanicida que en mala hora eligieron los limeños para poner al frente de la municipalidad de Lima darse una vuelta por Bogotá y, observando cómo cumple con sus deberes su colega colombiano, descubrir la diferencia que existe entre la demagogia y la responsabilidad, entre la cultura y la ignorancia y entre la altura de miras y la pequeñez.
domingo, 26 de diciembre de 2010
Javier Bardem and Penelope Cruz, the people’s dream!
The other day I was speaking with some American friends about Javier Bardem, his career, his movies, his family and they didn’t know an important aspect about Javier Bardem... he is a communist, like his mother.
But who is Javier Bardem? This guy is a member of the Communist Party, supports the Communist dictatorship in Cuba, receives huge amounts of public money from the Spanish tax payers just to create propaganda for the current government, insults and criminalizes the conservative party in Spain and all his family are accredited communists.
And his wife Penelope Cruz? Well, she is socialist extremist and supports the Communism in
What a couple! but the American people don't know these questions about the "perfect" couple...
Usually, the communist people in Europe hate America but they are living in the
Javier Bardem, Penelope Cruz, Almodovar and Antonio Banderas are just the same.
martes, 21 de diciembre de 2010
El asesino Carrillo y el genocidio de Madrid
Santiago Carrillo, en la madrugada del 6 al 7 de noviembre, cuando el Gobierno de la República se traslada precipitadamente a Valencia y se forma en Madrid la Junta de Defensa; con Miaja intentando evitar en Ciudad Universitaria la caída de la capital; con Queipo de Llano hablando de la Quinta Columna que iba a tomar las calles de Madrid desde dentro, Carrillo acude a una reunión en representación del PCE al que acaba de alistarse tras abandonar el PSOE. Allí acuerdan, junto a la CNT, evitar "por el método que sea" que los presos caigan en poder de los asaltantes y se pasen a sus filas. El documento que aporta Javier Reverte en su libro es inequívoco: Un acta de la reunión del Comité Nacional (CN) de la CNT celebrada a las 10h 30m del 8 de nov. de 1936. En ella se refleja un acuerdo tomado el 7 de nov/36 entre la CNT de Madrid y las JSU-PSOE para vaciar las prisiones madrileñas, ante el peligro real que suponían para la república los presos adeptos a la rebelión en caso de que las tropas franquistas ocuparan la capital, tal y como pregonaban los generales fascistas Mola y Varela, entonces a sus puertas, al mando de las tropas legionarias y rifeñas.
Según el acta a los presos se les dividía en tres categorías:
1º.- los fascistas y elementos peligrosos (aquellos de significada y declarada militancia fascista, muchos de ellos detenidos con las armas en la mano), que debían ser inmediatamente ejecutados.
2º.- Detenidos sin peligrosidad, recomendando su inmediato traslado a Chinchilla garantizando su seguridad.
3º.- Detenidos sin responsabilidades que debían ser inmediatamente puestos en libertad con toda clase de garantías.
Esa misma noche y las siguientes comienzas las sacas. Presos, atados ocn un cordel por las muñecas, de dos en dos, suben a autobuses desde distintas prisiones de la capital. Varios cientos son fusilados en Torrejón de Ardoz y el diplomático noruego Félix Schlayer llegará hasta la fosa una par de días después (también está en los libros). Otros cientos más, son ejecutados en Paracuellos. Carrillo alegará siempre que no conocía esa orden (miente y Martínez Reverte lo prueba).
También alegará que aunque lo hubiera sabido, no habría podido hacer nada para evitarlo. Otra falsedad. El anarquista sevillano Melchor Rodríguez, un preso por defender sus ideas en la República y en la dictadura de Primo de Rivera, detendrá las matanzas a principios de diciembre en cuanto consigue que el Gobierno le nombre Delegado de Prisiones. Se enfrenta a Carrillo y al PCE, que lo intenta asesinar varias veces, pero detiene los fusilamientos con la única ayuda de una pistola descargada que siempre llevaba. Su lema: "Se puede morir por tus ideas, nunca matar por ellas" (ver la fantástica biografía de Alfonso Domingo "El Ángel Rojo", de Ed. Almuzara). Murió el 14 de febrero de 1972, tras purgar varios años de cárcel con Franco. Muñoz Grandes y otros militares y falangistas intercedieron por él en el consejo de Guerra. Luego siguió ayudando a los anarquistas. Hoy, no hay ni una calle con su nombre en Madrid. Ni siquiera una placa en la casa del número 5 de la calle Libertad donde vivió después de la guerra y donde murió. Hoy, Carrillo es hijo predilecto de Gijón. Así se escribe la historia en este país.Publicado en el ABC - Blog por Alberto Pérez.
lunes, 20 de diciembre de 2010
El asesino Carrillo proclamado hijo predilecto de Gijón
Santiago Carrillo o también conocido como el genocida de Paracuellos, tiene las manos manchadas con la sangre de miles inocentes. Este asesino fue el responsable de ordenar las matanzas ocurridas durante la guerra civil en la zona de Madrid. Recomiendo leer la página web Holocausto de Paracuellos de D. José Antonio García-Noblejas, Académico de la C de la Real de la Historia y Ex Director General de Archivos y Bibliotecas, en sus páginas uno descubrirá las dimensiones de las matanzas perpetradas por los "democratas", las protestas internacionales, etc... También recomendaría la lectura de la web sobre La Causa General en donde se detalla el proceso judicial ocurrido una vez finalizada la guerra civil sobre los crímenes cometiodos por los republicanos.